viernes, 19 de julio de 2013

Te busco y no estás, te miro y te vas.

Supongo que lo último que me queda es agradecerte, pues, a estas alturas no tengo nada mas que ofrecer, pues tú ya nada mas quieres.
Agradecerte al principio que hayas sido mi compañero, y no lo hayas abandonado, quizás hasta ahora. Esa constancia tuya para conmigo, a pesar de que no era lo que querías.
Agradecerte que hayas sido tan infantil conmigo durante tanto tiempo.
Agradecerte que aguantaras mi mala música, mis series mal argumentadas, mi desorden interno, mis manías, mis uñas rojas que encontrabas tan avejentadas en mi. 
Mi llanto que tanto te torturaba. Pues era molesto, y aún así lo tolerabas.
Agradecerte todo lo que me enseñaste, desde tus Bigmac, hasta tu querido Borges. Tu lectura, tus juegos, tus escritos, tu cariño, tus pastas 3 minutos con hamburguesas de pollo.
Agradecerte que aceptaras mis caprichos, y hasta los empeoraras consintiéndome en todo, por más tonto e infantil que fuera.
Agradecerte todos aquellos tiernos apodos que alguna vez me pusiste, y que me dejaras a mi utilizar otros aún mas tiernos y vergonzosos contigo.
Agradecerte todas esas veces que me protegiste durante la noche de todos mis temores, que mataras arañas por mi, que despertaras en medio de la noche y me acompañaras porque me daba miedo salir sola de la cama.
Agradecerte toda la pasión que me entregaste, todo ese deseo que florecía en ti por mi. Y que tú me hayas hecho sentir lo mismo.
Agradecerte que me hayas hecho sentir amor, con tanta devoción, con tanta locura, con tantos deseos e ilusiones.
Agradecerte que me hayas demostrado que las cosas pueden cambiar radicalmente, pues así es la vida.
Agradecerte que me hayas enseñado tu desamor, tu odio, tu decepción.
Agradecerte que me hayas enseñado como es el verdadero dolor de perder a alguien, y así valorar como realmente se deben las cosas importantes de la vida. De mi vida. 

Agradecerte finalmente que exististe en mi vida, aunque te hayas ido, aunque no soporte el dolor de perderte por otra. Prefiero desvanecerme de a poco en este tormento de amor y desamor, de sufrimiento y angustia, en el cual quizás desapareceré silenciosamente, pero llevaré conmigo todo esto que me entregaste.

lunes, 15 de julio de 2013

¿Qué se ama cuando se ama?

"Dicen que la gente le pone mas empeño a las cosas cuando las hace pensando en alguien..."
Nada mas cercano a la verdad, al menos en mi caso.

Siento que aun no puedo asimilar tu partida; luego de que hayas llegado de esa manera tan inesperada, luego de que nuevamente mis esperanzas en un futuro juntos renaciera, luego de que todo mi amor, sellado bajo mil llaves y escondido en lo mas profundo de mi memoria, saliera a flote. Provocaste tanta alegría, tanta esperanza, tantos sueños en mi...

Lo único que me importa, es que seas feliz. Mi deseo es que hubiese sido al lado mio, pero tu deseo es otro.
No quiero ni pensar en eso. No puedo pensar que son otros los labios que besas. No puedo soportar la idea de que te enredas fascinado entre las piernas de otra mujer, que te entregas en cuerpo y alma. ¿Será amor? Aquello que sientes por otra que no soy yo. 

¿Acaso toda esta devoción sin fin es un castigo? Un castigo por amarte incondicionalmente.
Amor mío no lo sé. 

Podría gritar "Mi vida es horrible, no la quiero, ¡quítenmela!". Pero de solo saber que existe un atisbo, un pequeño rayo de esperanza, en el cual finalmente tú sí me amas, y soy yo tu real compañera, quiero seguir intentándolo.

Viviré una vida insoportable, angustiada, celosa, tortuosa, queriendo saber de ti, pero al mismo tiempo rezando, agobiada por el miedo de escuchar algo que pueda significar el fin absoluto, sólo porque sé que existe la pequeña posibilidad de que algún día vuelvas, y sean mis brazos los que te protejan, y mis caricias las que te alivien, y yo la que te haga feliz.

"Amor de mi vida, ¿no puedes ver? Tráelo de vuelta, no me lo quites, porque no sabes lo que significa para mi."