¿Y que me queda ya?. La esperanza es el peor de los males, y Nietzsche tenia razón, pues realmente prolonga el tormento del hombre.
A pesar de todo lo vivido, y no en vano; a pesar del dolor y del amor; a pesar de sentir como mi corazón explota en emociones extremas recordando sucesos, no puedo evitar ser humano y pisar el mismo sendero una y otra vez. Quizás peque de tonta, pues lo parezco, o lo intento parecer. La gente que me conoce suele tratarme de una manera especial, intentan engañarme de la manera mas delicada, con sonrisas, con cariño, con suavidad.
Lo que ellos no saben, es que soy muy perspicaz, y sé cuando fallan, cuando mienten, cuando solo quieren aprovecharse, cuando soy el ultimo recurso, etc. Pero ¿qué hago al respecto? Nada. Me quedo viendo como satisfacen sus necesidades, cosa que extrañamente me hace sentir bien, pero solo por un momento. Luego viene el arrepentimiento, el sentirme utilizada, el llorar desconsoladamente por la soledad percibida, sigo perdiendo mi esperanza, y mi ultima esperanza es perderla definitivamente
Ahora, la pregunta es por qué lo sigo permitiendo. ¿Qué, en el universo, puede ser mas importante que sentirme bien conmigo? Sí, una pregunta con una respuesta bastante obvia. Pero no la comparto. Mi felicidad no está sobre la de los demás. Mi ego no es tan alto como para pensar siquiera que yo soy mas importante que otro. Yo creo en la igualdad, y amo practicarla. Solo que detesto practicarla sola. Sería de película alternativa underground encontrar una sola persona siquiera que se parezca un poco a mi, por lo mismo, no espero.
Quizás mi complemento en la vida no sea un sentimiento, no sea una persona, quizás mi complemento en la vida es ir descubriendo mi capacidad de soportar el dolor, de no rendirme ante mis principios a pesar de la soledad, generar resistencia para soportar la vida misma.