domingo, 18 de diciembre de 2011

Querido Diario:

No sé si recuerdas, pero hace unos meses arranqué unas cuantas hojitas de ti...llenas de pensamientos tristes y de lágrimas nocturnas que recorrieron mis mejillas, tus hojas y mi almohada. Cosas que me parten el alma y dejan al descubierto el sucio pasado. Está escrito en mi ADN, nunca lo superaré. Recuerdas el pequeño secretito de los dos sobre el truco de la almohada?, se lo conté, y sintió pena y a la vez risa, fue tragicómico, pero al final más trágico que cómico, pues solo yo la pasé así.
Bueno, te iba a contar que, lo que escribo ahora en estas hojitas ya no será mas de los dos, pues será publicado en el mafioso internet, pasando a llevar todos tus derechos de Diario de Vida, pero al final, son mis derechos, pues yo lo escribo, tu solo te enteras.
Iba a contarte también, que ya será Navidad. Me gusta la Navidad...
Y también que tengo un arbolito en mi pieza, y lo adoro.
El punto es que, ¿recuerdas que recién, más atrás (o arriba) te hablé sobre lo que escribí hace un poco más de un año? Hoy me acordé...aún cuando ya había quitado esas hojas y puesto en la basura que ahora debe estar pudriendo las entrañas de la pobre celulosa con tinta. Hoy me acordé de esas hojas, y de lo que decían, y te repito, nunca lo superaré...o eso estoy creyendo. 
Se supone ya no debería recordarlo.
Y nuevamente manché tus lindas hojas de colores llamativos y olores frutales...

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